martes, 26 de febrero de 2008

Amor hormonal... De verdad dura cuatro años?

¿Quien no ha dicho o escuchado alguna vez la frase: "él y yo tenemos química" o "no se... casi no lo trato, pero las veces que estoy con él, como que hacemos química"... Es eterna! existe desde los inicios del amor, desde que la gente se enamora, se gusta... Esta cuestión de la química, es algo inevitable, producto de un noseque que nos hace un poco adictos a cierta persona en particular. Es una sensación bárbara, la verdad. Presagia buenos momentos, relaciones duraderas, o en el caso menos duradero, un buen rato.

Pero... ¿Quien dijo que es un "noseque"? Claro, yo lo dije. Pero quizá no sea del todo cierto. Los científicos raramente creen en los noseques. Según investigadores científicos de la UNAM (Es una universidad de México), el amor dura sólo cuatro años, luego es confundido con una sensación de apego natural. ¿Pueden creerlo? sólo cuatro años! Digo, puede parecer demasiado, pero piensen un momento en toda esa gente que se casa, que celebran bodas de plata, de oro, que olvidan cuantos nietos tienen, y aún siguen con su viejo o su vieja? Se acompañan a las iglesias agarrados de la mano, la gente los mira y dice cosas como "pero mira que lindos se ven..." Claro, se ven lindos, todo el mundo quisiera llegar a ancianos con alguien así (bueno, no todo el mundo).

Cuatro años, según la investigación, porque durante el período del amor, el cerebro segrega ciertas hormonas que centran sus acciones en la otra persona: las emociones, el apetito, el sueño, todo se condiciona según la persona responsable de nuestro paradisíaco encantamiento. Cuatro años, y no mas, por la sencilla razón de que nuestro cerebro no soportaría tanto tiempo en esa situación de desgaste. Ojo, nunca ha dicho que dura cuatro años exactos, puede acabarse antes, o de hecho, puede ser derrumbada por otra emoción, exitación o como dije anteriormente, química...

Entonces, ¿Es el amor (o mejor dicho, sus sensaciones) el producto de segregaciones hormonales? tristemente... sí, como casi todas las cosas. Antes, antes del amor, la testosterona nos seduce, produce una emoción inmediata que nos pone los ojos en el sexo opuesto. Abre los sentidos, los agudiza y nos pone en search mode (búsqueda). Al comienzo del amor, en la conquista, la atracción, nos vemos afectados por tres hormonas: la dopamina (esa que nos pone tontos), la adrenalina (la que nos agita el corazón, nos emociona), y la serotonina (responsable de esa sensación de ansiedad mínima que nos deleita, y que vivimos cuando extrañamos al otro). La combinación de esas tres hormonas (o mejor dicho, la combinación de las reacciones de las cuales son responsables) nos da la frescura linda y divertida de la conquista, la atracción, la selección de "damn... i like you, and it looks like you like me too..."

Supongamos que de la atracción, la conquista, prosigue la estabilidad, el apego, las ganas de querer hacer casa con ella/el. Aquí la oxitoprecina y la vasopresina se encargan de hacernos sentir cómodos y a gusto con él/ella. La primera de estas nos lleva hacia esa sensación de afectividad, de ternura y apego. Es importante destacar que esta hormona (la oxitoprecina) es mayormente segregada durante el período de lactancia materna, también con la estimulación de genitales, y/o en el orgasmo. La oxitoprecina mejora la confianza hacia las otras personas, de hecho, la buena segregación de oxitoprecina, nos hace seres mucho mas seguros en el entorno social, bloquea el temor a las traiciones, la desconfianza, y colabora con crear un círculo de afecto con quienes nos rodean. Obviamente la existencia de ésta es absolutamente necesaria. ¿Como sostener una relación sin confianza? Aprendemos a confiar en la persona que amamos, gracias a la oxitoprecina. Claro, se dan numerosos casos en los cuales esta confianza es violada. Deben conocer al menos a una persona que haya descubierto que su pareja es infiel. ¿Como confiar otra vez en otra persona? como no dudar de los demas, como no ser cauteloso, despues de ser víctimas de una traición? bueno, el amor, cuando nos seduce, se encarga de producirla de nuevo, en función de la protagonista del descontrol, claro, todo bajo sus condiciones conductuales.

La vasoprecina, tiene básicamente efectos analgésicos sobre las personas. Alivia dolores, es necesaria para la buena salud, actua sobre los riñones para regular la salida de la orina. La cantidad de agua que ingerimos el cuerpo la determina con la sed, y la cantidad que sale, con la vasopresina. También altera la presión sanguínea. deshinibe, mejora el flujo sanguíneo. Según, tiene relevancia sobre la conducta del afectado, pero a mi me parece que su fin es el de mantener en buen estado al cuerpo, la salud de la persona, para sentirse más pleno/a.

Ojo, hay que entender que estas hormonas son segregadas normalmente, sólo que su producción se incrementa durante este estado. El amor es un estado, exactamente, que provoca la segregación incrementada de las hormonas mencionadas anteriormente...

Aquí está, entonces, la desmitificacion del cosquilleo en los besos o en el sexo, de la nostalgia al extrañar, o de la plenitud misma. Schopenhauer acierta un poco, diciendo que el amor es una gran mentira en la cual la persona que elegimos se nos pinta como la mas hermosa; parecer ser la respuesta a nuestras preguntas, o la pregunta a nuestras respuestas inútiles. La otra persona, pareciese tener la cuerda que amarra ese cabo suelto que siempre hemos tenido. Esta gran mentira de la naturaleza, tiene como fin apuntar hacia la reproducción de los seres humanos, y como no, cultivar una familia para preservar nuestras vidas. El amor, es una venda que inteligentemente Dios (o la naturaleza preferiblemente, para los ateos o escépticos) nos pone en los ojos, para que obedezcamos cuando escuchemos como un susurro en el oido: ella es... hazme caso, ella es... resulta que algunos se quitan la venda, y no se equivocan, ella es... Otros se la quitan, y sienten que lo que les vino dentro de la caja, no se parecía en nada con la foto de la propaganda... Para estos últimos, la mentira no fue nada más que eso, una mentira. Para otros, la mentira nunca fue una mentira, sino algo real, auténtico, indispensable. Lo peor de los engañados, de los frustrados, es que aún así, pueden desarrollar el apego, el "come on i need you". Esto es por la segregación en cantidades desmesuradas de oxitoprecina.

Luego de los cuatro años, nos quedamos con el apego, con la tradición, la costumbre. La oxitoprecina, la hormona de la confianza, de sentar cabeza, del "i wanna be with you", nos hace su víctima cruel. Esta hormona es la que nos une en un lazo familiar, sin la pasión romántica de las relaciones amorosas y cosquillosas. ¿Que quiere decir esto? A mi mamá, a mi hermana, a mi tía, a mí, nos une un lazo de amor, pero un amor distinto al de las parejas que se besan y se dicen "oh Rose... jamás había sentido esto" :S Es un amor... de oxitoprecina (oh wow... what a weird way to say it), un amor habitual (de hábito), un apego de continuidad, no lleno de emociones desbordantes, sino de costumbres sanas y gustosas. Cuando se acaba el amor "amor", independientemente si pasan cuatro años o no, si aún seguimos con esa sensación de "te quiero para mi aunque peleemos todos los días", es porque la oxitoprecina nos obliga a sentirnos unidos con él/ella, cuando en realidad, no hay ningun lazo real. Es aquí donde cae el falso sentido de pertenencia, cuando creemos que el otro es de nosotros, y como tal, esperamos que se comporte como si nos quisiese. Doloroso, la verdad...

Nietzche, habla de dos grandes mentiras, de la religión, y de la filosofía... Yo agrego el amor (se burlarán de mi montones de personas cuando lean esto... Pero de verdad creo que se puede vivir sin sexo, pero no sin amor), El amor es una mentira como todas las cosas que rigen este mundo, tan necesaria como las otras, por la sencilla razón de que si no somos capaces de amar, no somos capaces de odiar tampoco. El odio, es un dolor necesario (pesimismo... lo sé, pero siganme la corriente, tengo un buen punto) que debe existir para sentirnos vivos. Mientras leen esto, no creo que estén sintiendo el dedo chiquito de su pie, o que estén sintiendo la parte de atrás de las orejas... Si les duele, lo sentirán, porque el dolor se encarga de enfocar la zona afectada, para resaltarla de las demás, para hacernos concientes de que está ahí, y de que le sucede algo. El amor, es necesario para sentir que estamos vivos, que las cosas nos afectan, y que estamos aquí viviendo, concientes de nosotros mismos. Es preciso para despertarnos, para ubicarnos dentro del mundo. (No hablo del suffering de Rose y Jack, ni el de Romeo y julieta, hablo del suffering de quien se enamora de niño, y termina con ese amor por cosas de la vida, y la extraña melancólicamente de vez en cuando. Del suffering de quien pelea con su novia, y la extraña, y luego corre a sus brazos y se consigue conque ella venía también a buscarlo. Del suffering de quien invierte todo el esfuerzo del mundo en salir adelante con él/ella, y se consigue conque toda esa carrera que pensaba llevar, no lo adelanta en lo más minimo.)

Aún así, cuando digan que han amado, o cuando amen, traten de no recordar esto... El amor, más allá de que hormonas vengan y hormonas vayan dentro de él, es una de las razones por las cuales vale la pena vivir. De hecho, Síganme la corriente, y hagan lo posible por no enamorarse: huyan de los momentos románticos, sean cuidadosos al momento de sentir, y no le presten demasiada atención a las cosquillas (esto es un sarcasmo, por si acaso). Pero si por casualidad, luego no pueden escapar, se resbalan, hicieron todo lo posible, y terminaron cayendo en las fauces hormonales (jajaja) afrodisíacas y paradisíacas del amor.... Luchen. Luchen hasta que no puedan mas, Defiendan su amor con todas sus fuerzas... Porque uno no elige de quien enamorarse, el amor mas bien lo elige a uno, y es algo tan fantástico, créanme, que no vale la pena perdérselo...

Ubíquen ustedes, en que lugar de este mapa hormonal se encuentran.

Rafa