Hablaste todo el día por teléfono… Pero tenías la costumbre de tomarme la mano cuando lo hacías, como para no hacerme sentir solo mientras concentrabas tu atención. Lo curioso es que al principio me pareció un detalle lindo, pero con las gotas de rabia que llovieron encima meses después, comienzo a pensar que eso me catalogaba de ser de un pasivo inmenso… No se…
Entonces me buscaste. Habías ido a sacar unas copias, a presentar un examen, no lo recuerdo, pero me buscaste. Hablamos en el carro de la canción de Axel Fernando que me dedicabas porque te recordaba a mí. Me sentí maravillado, a pesar que ni la cantaste, ni la tarareaste, pero tus dedos jugando con mis uñas eran como un susurro al oído. Antes de comenzar a hablar, recibiste una llamada:
- Espera, es una entrevista
Se cortó la llamada, y fuimos a la 4D, luego de una de las escenas tontas pero necesarias de: Adonde vamos? Dime tu. No dime tu. No dime tu. No dime tu y tú elegiste ese lugar, también porque buscabas un lugar en donde pudieras sentarte a conversar, por mí y por la entrevista. Si mal no recuerdo, era de Costa Rica. Mientras hablabas en inglés sujetándome la mano y escuchando a Axel Fernando (Que no cantaba Yo te amo, sino otra), veía tu cara de felicidad contagiosa, la misma que estoy segura que se te notaba al recibir una llamada mía en tu casa. Era contagiosa, porque me la contagiaste a mí, entonces estuvimos felices todo el tiempo. Llegamos, y ya no hablabas por teléfono, y ahí hablábamos de las cartas de Jerry. Entramos, nos sentamos adentro. Inmediatamente, antes de comenzar a hablar, te interrumpió la llamada. Ahí, delante de mí, tuviste una entrevista completa con una secretaria de Costa Rica. Me tomaste la mano por mucho tiempo, hasta que te la pedí para hacer figuritas con una servilleta. Aún, nadie nos atendía. Hablaste lo que me parecieron dos horas, que probablemente sólo fueron quince minutos. En realidad estaba ansioso…
Listo, colgaste. No pasó un minuto de descanso entre la llamada, cuando mientras yo hablaba, miraste a un lado de mí y saludaste con alegría a una señora gruesa, acompañada de un niño y de gente que no recuerdo… Podría fallarme la memoria, pero creo que era la mamá de Ruben… Se sentaron en un piso un poco mas abajo. Aún no nos atendían, entonces molesto me levanté a buscar a alguien… pero nada, nadie atendía. Luego de caminar un rato encontrando una mesera, pedimos. Yo sólo recuerdo haber pedido una taza de chocolate con crema, no recuerdo que pediste…
Hablamos un rato, y mientras hablabas, sonó tu teléfono de nuevo. No podía creerlo… Era Sabrina, te deshiciste de ella en minutos. Y luego procediste a hablar…
Es imposible recordar lo que dijiste textualmente, pero podría escribir lo que me viene a la mente, que es bastante parecido y muy muy resumido.
- Tonto… sabes que ya yo no sé que hacer… Y te amo tanto… (yo también…contestaba yo) Entonces pensaba en algo que pudiera servir para escaparnos… El VIF es un plan para irse del país a vivir como educador… Quiero irme, viviríamos en Houston, dando clase de castellano a niños. Me iría yo en marzo… No si se aceptarás, se que es una locura, pero quiero que te vayas después… y vivamos juntos allá… Se que es difícil, que es algo que tienes que pensar y todo, porque no es fácil, pero es lo que se me ocurre para estar juntos…
En aquel tiempo, llevaba el pelo corto, muy corto. Te gustaba. Recuerdo que me pasé la mano por la cabeza muchas veces… No sabía que decirte…
- Tonta… ¡!no puedo creer que hayas pensando todo eso!!! ¡!Te amo!!! No se si responder de una vez… pero creo que diré que sí… Bajo ciertas condiciones…
Condiciones que… no se, condiciones. TE dije millones de cosas que desembocaban el la misma palabra, la misma que termina en las posdatas de Jerry, para no repetirla. TE decía que esto era una decisión difícil, que lo haré, que trabajaré fuerte para ello, que ya iba a comenzar a trabajar en el unir (eso fue antes de saber que era una mierda), y que me iba a esforzar mas… Que me sacaría el pasaporte (fecha que perdí por la pelea del teléfono), que si se podía, que el amor esto y el amor lo otro. Que por favor, por favor por favor, entendieras que a veces las cosas no salen como uno espera, pero que no significa que no te quiera… Que a veces me equivoco diciendo cosas, pero que la mayoría de las veces digo las acertadas, que si por casualidad pareciera que estoy cansado, que estoy aburrido, que estoy desanimado, no es que no te quiera, es que de verdad estoy cansado, aburrido, o desanimado. Que si a veces hacía una cosa que te molestase, entendieses que no era que no te quería, simplemente que me había equivocado. Que entendieses que si había errores en los planes, y si pareciese que no te quería, nunca sería así, que siempre iba a ser otra cosa, pero jamás eso. Te dije que tuvieses paciencia, mucha paciencia… que no sería facil, y que me prometieses que aunque no pasase nada aquí, allá si vivíamos juntos, seríamos los novios que no éramos aquí (pero que fuimos). Que allá me amarías a mí, a mas nadie, que era una promesa, que todo en mi vida desde ese día caminaría en función a ello, que por favor, que fuera yo y no otro el que te gustara después, cosas así… Te moriste de risa con las condiciones, te reías y me decías: Por Dios te estoy pidiendo que te vayas conmigo del país o sea!! Y yo me sentía tonto, pero de un emocionado que ni te imaginas…
Pagamos los cafés, y yo tenía que comprar una medicina a mi mamá… te dije, y comenzamos a buscar una farmacia. Había una cerca… Pero eso es lo menos importante.
En el camino, tuvimos los sueños mas delirantes… soñamos con adornar la casa. Me dijiste que tú la adornarías y que nos gustaría a los dos, y yo sólo te pedí que me dejaras un clavo libre en la pared para guindar mi guitarra. Hablaste de alfombras, cortinas, y de que no lo podías creer… íbamos enamorados. No había otra palabra. Me imagino que igual de felices se sienten los cubanos cuando escapan del yugo. Lo curioso, fue que cuando te pregunté:
- Aja… Le dices a tus padres que bueno… que vivir conmigo despertó cosas… sucedió… que te estás enamorando… que se yo… luego que?
Y diste la respuesta que no puedo creer que hayas dicho alguna vez…
- Bueno… no sé… nos casamos será…
Me sentí agobiado con la felicidad. Simplemente, simplemente no podía entender como podía ser tan feliz.. tu tampoco, por cierto ,entendías como era posible que te sintieras tan bien. En la despedida no podíamos dejar de besarnos… y de preguntarnos que tienen los besos del otro… Y así fue al otro día, y al otro día, y al otro día. De hecho un día te inyectaron en la cabeza si no me equivoco, y con todo e inyectada me fuiste a ver a la uni. Como sabría que irías, hice mi examen super rápido, y fue el día que te regalé el cd de Luis Fonsi, y el de Camila. El mismo día que estábamos peleando de guachafita en el carro, riéndonos con los besos y las caricias, y me doblaste un dedo. Habías ido a sacar copias. El mismo día que se repitió todos los días, porque todos los días fuimos felices, todos…
lunes, 21 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario