De pequeño, cuando estaba en 8vo grado y y me obligaban a participar en las cosas que los profesores asignaban, me tocó una vez formar parte de la elaboración de la cartelera. Nada para morirse claro. Recuerdo, que levanté una de las láminas de papel bond que tenía encima ya viejas, para reemplazarla por una nueva. Lo hacía de muy mala gana de verdad, pero aún así lo hacía, como casi todas las cosas a esa edad. Recuerdo llevarme un choque emocional, una sorpresa que me detuvo, cuando leí un mensaje escrito sobre la madera de la cartelera, nada para niños de 8vo grado, que decía: "La muerte está tan segura de ganarnos que nos da toda la vida de ventaja..."
Sé que no suena como la gran cosa, pero apenas tenía unos 13 años mas o menos, y leer una cosilla que atentase contra la seguridad de mi vida, era terrible, puesto que desde que tengo memoria, he sido bastante necrofobico (la necrofobia es el miedo a la muerte. Ojo, no confundan miedo con respeto, es miedo al a muerte) Esto... lo leyó otra compañera, le dio igual, y cuando crecí lo escuché con esa voz de trueno que tienen los Djs en una discoteca: "La muerte está tan segura de ganarnos que nos da la vida de ventaja... asi que aprovechala... DONDE TAN LAS MUJEREEEEES!!!!"
Horrible, horrible, a mi me parecío escandaloso leerlo o escucharlo, de cualquiera de las dos maneras. Claro, nunca dejé que se notara el impacto que tuvo sobre mí, puesto que siempre he sido bueno actuando (o disimulando, digamos mejor), pero... es triste no? Pensar que las cosas tienen un final que a pesar de que lo esperamos, nos sorprende cuando llega, y usualmente aún no estamos listos para ello. Es algo ineludible e inevitable, a todos nos pasa. Los jóvenes, nosotros, vivimos en el mundo, creyéndonos inmortales, muchas veces inconcientes y ciegos de que la vida (según esta frasesita), es solo la ventaja que te dan, antes de dejar de existir.... ¿Por que vivimos como inmortales? No me refiero a aquellos que practican deportes extremos, o que saltan en bungee o cosas así, hablo de la indiferencia con la que actuamos ante las cosas, o mas bien la haraganería con la que dejamos pasar la vida sin pasar nosotros por ella. ¿A que me refiero con esto? El televisor se convierte en nuestro amo, las Pc's nos esclavizan también, El trabajo, EL OCIO, !incluso los libros! Pasamos mas tiempo pensando en como vivir, que viviendo verdaderamente. Tarde o temprano, estos "sanos vicios", nos encapsulan de vivir otras cosas que tampoco vale la pena dejar a un lado. También sucede todo lo contrario: la vida de calle, party 24/7, women, sex, bla bla bla, nos llenan de una vida alejada de las otras costumbres relajadas, que no merecen ser olvidadas. El asunto, es que cada uno de los distintos estilos de vida fortalecen ciertas cualidades específicas en cada uno de nosotros (bueno casi todas), por eso AL MENOS mi idea, es vivir de la mesura, intentar probarlo todo, disfrutarlo todo. Lo malo tiene su gusto, lo prohibido es necesario para violar sus límites, y sentirse más libre (o menos preso) de lo que ya se és.
Pero esta barata filosofía de vida no debe seguirse solo por la alerta de !La muerte viene! !la muerte viene! !let's get wild!, mas aún así, se hace, es decir, se sigue de esa manera. El humanismo clínico de Camus, en su novela "La Peste", revela bastante bien este hecho, "la presencia de la muerte en la vida de los seres humanos, humaniza sus conciencias" (ojo, no es cita, es... un aforismo mío). Pacientes terminales, personas enfermas, situaciones de salud delicadas suelen unir a las familias, reencontrar apellidos relacionados, y levantar la moral de los indiferentes. ¿No sucede eso? Mi hermane estuvo grave, grave, el año antepasado, cerca de Diciembre. TODA la familia estuvo aquí, en mi casa, estuvieron en la clínica, incluso yo, que a ratos solía olvidar a mi hermana (por vivir mi vida con otras personas olvidaba compartirla con ella, que no cuesta nada en realidad) estuve ahí pegado, con ella, rezándole a un Dios del que desconfiaba un poco que no se la llevara, que por favor no... Y afortunadamente aquí está, conmigo, y con todos. Fue cierto! mientras estuvo mal de salud, la familia se llamaba, se buscaban, se abrazaban... Y al final, al atravesar todo, a unos nos queda esa sensación de "somos tán frágiles..." "God... la vida hay que vivirla, en cualquier momento se acaba, suerte que a ella (en este caso, a mi hermana) no se le acabó esta vez..." cosas así, frases así, nos atraviesan la cabeza, pero mas el corazón...
Perdidas, exactamente. Las pérdidas nos aterrizan, nos ponen la tierra debajo de los pies. nos moralizan, aunque sea sólo por un momento... hay un punto, donde el mensaje se olvida, o al menos no se recuerda con la intesidad de los primeros días... y volvemos a ser los inmortales, alejados de las cosas a las que nos acercamos cuando uno de los nuestros se vio tentado por el fin de su existencia. De niños, no tenemos noción de esto, no es que nos creemos inmortales, sino que desconocemos la idea de ello. No entendemos, no sabemos, no pensamos, que las cosas tengan un fin. Tampoco es nos imaginamos que son eternas; simplemente no nos pasa por la cabeza. Cuando somos muy muy pequeños, y vemos en la televisión el drama de la muerte de una persona, o nos enteramos del fallecimiento de un vecino, del dolor de alguien que se queja con Dios por sentirse solo, por haber perdido a un ser querido, nos impacta clandestinamente. Ahí, comenzamos a hacernos preguntas, a pensar un poco, a preguntarle a nuestros familiares ¿cuando me voy a morir? ¿Y cuando la gente se muere a donde se va? y cosas... cosas así. Algunos no las hacen, sino que se las guardan, y se le van respondiendo solas conforme crecen. Otros... las hacen, y terminan siendo niños incómodos que hacen preguntas cuyas respuestas suelen ser: andá a preguntale a tu padre... El hecho, es que las perdidas duelen, pero son necesarias, porque nos dan los jalones de orejas necesarios para vivir the way it sholud be. claro, a veces no están distribuidos de la mejor manera, y se presentan tres y cuatro perdidas demasiado seguidas, que tienen efectos corrosivos sobre nosotros. Y no sólo nos orientan las pérdidas de personas, toda pérdida, implica una inyección de realidad en nuestras venas. Las derrotas deportivas (perder copas tan cerca de ganarlas, vivir la eliminación de un equipo), extravíos de cosas de valor (diarios, recuerdos de personas que no están, o cosas que significan mucho para nosotros), despedidas (mudanzas, gente que se va, nosotros que nos vamos, fin de graduación), separaciones, el amor... El dolor de las perdidas significativas suele ser eterno. No pasa un día, que no pensemos en ello. La madre que no está, la hermana que se fue, el esposo ausente... Al final, quien sabe como, sobrevivimos... Las cosas... Las perdidas... siempre suelen sobrevivirse, solas, solo con el paso del tiempo. La fortaleza son muletas improvisadas en el camino, at the end, strenght is all about hanging on, siempre, se logra sobrervivir, a las pérdidas que nos reubican en el mundo real. Al comienzo de la lucha, nos hacemos mas fuertes, mucho mas tolerantes, mejores adultos, y al final, de ancianos,nos sensibilizamos completos, y esperamos resignados nuestro turno. Para muestra Pinochet, Sábato, Esteban Trueba de "La casa de los espíritus", los jefes de familia que fueron déspotas de jovenes y se arrepienten de viejos... Es eso, el dolor de las pérdidas, nos sensibiliza, nos demuestra que no somos inmunes, y que aunque podamos continuar, y riamos y seamos bastante felices (unos mas que otros), la vida no es mas que eso, ser feliz lo más que se pueda, dentro de lo que se pueda (porque si se puede ser feliz, de verdad, y es bastante fácil), y aprovechar esos instantes de sonrisas y consquillas, aprovechar todo, antes de perderlo, porque (citado de una cartelera) "La muerte está tan segura de ganarnos, que nos da la vida de ventaja" Life is only one, so... let live it, anyway, anyhow...
sábado, 31 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario