La impotencia es una de las sensaciones más comunes sentidas por el hombre. En conjunto con el miedo, la ira... entre otras. A decir verdad, parecen estar vinculadas entre sí (de hecho lo están), sin embargo, la impotencia la reconozco como una de las más interesantes y fuertes... puesto que el miedo desaparece con una figura mayor que nos proteja, la ira cesa con la solución del problema (claro, no todo es tán sencillo, pero todo conlleva a un punto), pero la impotencia, desaparece o al menos se alivia con el conformismo del consuelo. Siempre, la impotencia demanda poner de nuestra, parte, "ayudarnos" a superar situaciones, colaborar con nosotros mismos... Un poco absurdo no? Usar nuestra propia ayuda, cuando de verdad queremos salir corriendo...
La impotencia, es la incapacidad de poder realizar algo. Es la inutilidad expresada en hechos. Es enfrentar una situación inevitable, vivir episodios ineludibles, dar cara a problemas imposibles a simple vista (or a regular view, too). La impotencia suele manifiestarse a través de la rabia, de la ira, nos vemos furiosos, molestos, un poco salvajes, también nos deprime, nos consume, nos entristece y derrumba. El estado terminal de un familiar es algo que causa impotencia, puesto que aunque no queremos esa situación para el ser en cuestión, no hay nada que podamos hacer. Eso es la impotencia, el no poder hacer NADA para cambiar la situación. normalmente, este término suele confundirse con impotencia sexual (y creo que todos sabemos de que hablo), pero en este caso hablo de los momentos en los cuales pensamos y/o decimos "ojalá pudiera regresar el tiempo... cambiar el pasado... dejar de hacer esto... o hacer lo otro..." debido a la consecuencia que trajo, para evitar lo que sea que estemos viviendo en la actualidad.
La impotencia, aún así, es inevitable, creo que todos la padecemos por alguna vez en la vida. Tengo el caso de ana alumna que lloraba de rabia en el salón porque su "apreciada" profesora le quitó el examen antes de terminar, porque creyó haberla visto copiándose. Cuando hablé con mi alumna, y le pregunté si lloraba porque estaba triste, me dijo: lloro de impotencia, porque quiero golpearla o "halarle los cabellos" (cita editada... no puedo ni quiero decir lo que dijo en realidad) pero no puedo... A esta profesora, la salvó el respeto, pero de verdad mi alumna se frustraba por no poder hacer lo que quería... Claro, este ejemplo es un poco vanal (como casi todos... :S :S) puesto que ella no procedío a "halarle los cabellos" por respeto, por ser buena, pero pudo ignorar las normas y cumplir su cometido para satisfacer sus ganas. Sin embargo, ¿Que sucede cuando nos encontramos con cosas grandes? Madres cuyos hijos marchan a la guerra, y ellas sin poderlos detener. Frustraciones económicas, querer mas, ansiar mas, cada quien enfrenta sus problemas como puede, y los ve de dimensiones distintas según cada lente (lente=persona). Cuando todo el esfuerzo del mundo no es capaz de alcanzarnos lo que queremos, ¿No es eso frustrante? Es eso, la impotencia, es frustración.
La frustración como consecuencia de la impotencia (creo que son tan dependientes que pueden ser lo mismo) al menos para mí, tiene dos soluciones-analgésicos, (porque a fin de cuentas no curan el dolor... solo lo alivian un poco) El primero de estos, es la conformidad, la aceptación, conocida vagamente, como la resignación. Es... principalmente verle el lado bueno a las cosas que suceden, no sentirse a gusto, pero creer que "lo mejor es lo que pasa" o que "el señor obra de manera misteriosa..."
Pensemos un poco en esto... "El señor obra de manera misteriosa..." ¿que puede ser eso? Claro, tiene sus fundamentos bien cimentados. El plan de vida de Dios para nosotros no es el mismo que elegimos nosotros. ¿Que clase de alivio puede ser? (Para Descartes y derivados en general, eso en cierta manera es bueno, puesto que el hombre se libra de la carga responsable del "saber que hacer" en el mundo, es decir, nos libra de la equivocación al elegir, al actuar. Pero aja, continuamos). ¿Que puede tener de bueno que Dios difiera de nuestros planes? suena raro, pero de verdad, según la sociedad cristiana en la que vivimos, "nosotros" no somos los mejores para elegir nuestro destino. Con esto, no quiero decir que nuestras decisiones sean inútiles e irrelevantes puesto que un destino se tenga escrito, mas bien, quiere decir la suerte que envuelve nuestras acciones, depende indirectamente de los hechos que la ubiquen en contexto. Y no hablo de la "suerte-azar" , sino de la la fortuna o el éxito con la que se culmina una proeza. "El señor obra de manera misteriosa" es una frase que consuela a los conformistas (todo esto desde un punto de vista un poco ateo...) pero que en realidad, debería funcionarnos a todos. Cuando nos toca vivir un episodio desagradable en nuesta vida, la muerte de familiares, las pérdidas, las despedidas, recibimos el comodín de "el señor obra de manera misteriosa" y deberíamos quedarnos tranquilos, es decir, resignados. Por una parte, es cierto, us, the human beings, won't make the rules to live so, nos toca resginarnos ¿No? Pues... no, porque claro, esto escrito es una maravilla, pero al momento de vivirlo, no funciona como debiese. Creo que hay que ser muy sabio, muy sereno, muy fervoroso, o muy tranquilo, para resignarse con esas frases significantes, y para al final de lo horrible, tener el valor de agradecer a Dios por lo aprendido, por todo lo bueno. Esto me lleva a la conclusión de que como sociedad (o mejor dicho, como hombres) estamos demasiado atrasados para entender los desidios y voluntades de Dios. No hablo solo de Venezuela, ni de sudamérca entera, hablo en términos globales. casi nadie, en el mundo (lo digo por deducción, porque no los conozco a todos) es capaz de resignarse a "lo mejor es lo que pasa", a "el señor obra de manera misteriosa". Las comunidades estan exentas de religión "en serio", esto es, estar exentos de creer de verdad en lo que dicen, no a pertenecer en las iglesias frustrándose en los momentos difíciles, cuando es cuando más deberían ser profetas de su fe, no solo aceptar lo que dicen sus iglesias, sino ENTENDER como funciona la cosa. La resignación, es ACEPTAR las cosas como vengan, quejándose por el dolor, pero no por el hecho en sí, y ACEPTARLAS en toda la extensión de la palabra, conformarse al fin, y de paso, sentirse bien con ello, porque Dios (oh Dios... siento que sueno como un pastor) no es una lámpara mágica que cumple deseos y materializa voluntades, sino mas bien, es una lámpara que alumbra los caminos oscuros, y acompaña en los difíciles. Creo que la resignación, como aceptación de lo sucedido, está muy lejos de nosotros, o mas bien, nosotros estamos demasiado lejos de ella, puesto que siempre queremos que las cosas sucedan como queremos, y no como Dios quiere que sea, porque cuando no se cumple como esperamos, nos desesperamos y (aja) nos sentimos "impotentes..."
¿No pareciese entonces, que la impotencia es fruto de la ignorancia? ¿Que los sabios, pacientes y serenos, saben tranquilizarse ante las incorfomidades y los cambios drásticos de planes y costumbres? Pues si, pareciese que la impotencia es algo incontrolable para los desesperados (que somos todos los que nos p0nemos a llorar o nos rendimos cuando nos sentimos incapaces), pero mas bien, creo que ninguno está a salvo de ella. Una cosa es el sentirse impotente ante un hecho, y otra cosa tratar o aprender a ver el hecho distinto, para evitar tanto dolor y frustracion. Los serenos, sabios y tranquilos, no están libres de sentirse impotentes, solo saben como comportarse delante de esa sensacion. El saber comportante delante de esta no quiere decir que se sientan aprisionados y sofocados y no expresen lo que sienta, sino que saben como tolerar la prisión en la que nos encierra esa situación.
Por otro lado, la otra soluacion-analgésica, el consuelo, consiste en buscar el lado bueno de las cosas malas, en intentar ver todo de otra manera, En pocas palabras, el consuelo es la herramienta de los optimistas, es el clásico "verle el lado bueno de las cosas". Tanto un analgésico como el otro son bastante similares en un único aspecto (irremediable por cierto), "ninguna de los dos, cambia la realidad, solo nos hace aceptarla o enfrentarla de maneras distintas". Supongamos que la persona XX, pierde a su padre, XY ;-) ;-) en un accidente de tráfico, pero este ya estaba anciano y bastante enfermo. El resignado respondería: bueh... Que sea lo que Dios quiera, pues esa fue su voluntad (cabe destacar que mi concepto de resignación no sale del imperativo cristiano). Pero, el del consuelo, diría: estaba enfermo de todas maneras... a lo mejor iba a sufrir demasiado, de alguna manera, posiblemente fue mejor que sucediese así"...
¿No parece el consuelo, mucho mas racional? ¿Mucho menos mágico y mas realista? Incluso, las personas con cáncer, o problemas así, padecientes del humanismo clínico (ese que realza los valores humanos en sitiuaciones de riesgo) encontrarán consuelo diciendo: "esto es una muestra de lo que es y debería ser vivir para mí y para los que me rodean, de la gran oportunidad que significa... Para que todos tomen mi ejemplo, de que no estamos libres de morir, entonces aprovechen al máximo cada segundo, y disfruten su existencia, y para que al fin pudiese yo entender que la vida... es un ratico" (cita tomada de Juanes... jeje, y aprendida de una película que vi recientemente) El problema con el consuelo, es que no siempre existe como alternativa. ¿que consuelo encuentra una madre cuya hija es secuestrada? (bueno no ese ejemplo sí la tiene... Cuando recupere a su hija, habrá aprendido a valorar... pero si se un ejemplo irremediable, soy todo oidos). El consuelo, ser positivo, es una herramienta del hombre para enfrentar sus problemas, pero la resignación, la aceptacion, es una herramienta de Dios, o del culto pasivo, de la tolerancia y fervorosidad.
Sin embargo, hay cosas delante de las cuales nos sentimos impotentes, pero que sí son remediales, y solo requieren de tiempo, esfuerzo y paciencia. Aprender idiomas, lograr caminar de nuevo, rehabilitarse, mejorar situaciones económicas, superarse a uno mismo, dejar atrás miedos, temores, derribar muros invisibles, desatar cadenas, son cosas que no pertenecen a los imposibles, pero que el vicio perezoso y la paciencia miope con la que vivimos, nos lo pinta lejos, casi detrás del horizonte. Aún así, estas ejemplos anteriores, junto con otros delante de los cuales se debe estar atento para reconocer, son casos extraordinarios, que al ser superados, al ser derrotados, nos hacen sentir invencibles, y esa, debe ser una de las mejores sensaciones que el ser humano puede sentir.
¿A cual solución-analgésico recurrir en caso de un imposible que nos haga sentir impotentes? No lo sé, como siempre, la pregunta universal tiene una respuesta particular. Igual, indistintamente de la solucion-analgésico que se elija en el momento, hemos de saber que NADA de lo que hagamos, cambiará nuestro destino irremediable (hablando de casos extremos), eso no quiere decir que no podamos tolerarlo, o que no podamos seguir adelante, aceptándolo, y aprendiendo a vivir con ello.
Rafa
domingo, 20 de julio de 2008
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